CANTAR Y TOCAR EL BAJO AL MISMO TIEMPO

Desde que empecé a tocar la guitarra, como casi todos los adolescentes de mi generación, primero con solo tres acordes y luego con otros mas complejos gracias a los cuales mi guitarra podía sonar, aunque fuera solo unos compases, tal cual éste o aquél grupo, una de las primeras dificultades con las que me topé fue la de tener que simultanear mi voz con el instrumento.

Poco a poco lo fui consiguiendo, así como también acoplarme con la voz y la guitarra de algún amigo o incluso, mas difícil todavía, “doblarme” a mi mismo al regrabarme en dos pistas con la ayuda de un magnetófono portátil de casete que conectaba a un altavoz desde donde reproducía mi voz y guitarra como si fuera mi propio “acompañante”.

Un día, al ver un video-clip (entonces no se llamaban así) de los Beatles, me llamó la atención con que naturalidad Paul McCartney era capaz de tocar el bajo y cantar al mismo tiempo, algo que consideré tan difícil como “imposible”. Algo así como cuando consideré “magia” que un pianista pudiera “fraccionar” su cerebro para interpretar dos (o mas) melodías independientes y, para mas inri, una en clave de “sol” y la otra en clave de “fa”. Leer dos “idiomas” distintos a la vez cuando a mí me costaba tanto manejarme solo con uno de esos idiomas (la clave de sol) cuando aprendía las lecciones de “El Progreso Musical”.

Casi siempre que escucho las Variaciones Goldberg, me surge la magia de esa fragmentación cerebral de la que hablaba y que me transporta a la época en que, por primera vez, descubrí aquello que el jovencito McCartney podía hacer con su voz y con su bajo, exactamente igual que un pianista con su mano derecha (en sol) y su mano izquierda (en fa).

Soy consciente de que todo es cuestión de técnica, pero a mi hemisferio derecho le gusta, de vez en cuando, buscar interpretaciones “mágicas” para compensar lo cartesiano y racional que puede llegar a ser el izquierdo.

Siempre que le he dicho a un amigo bajista que «no entiendo como eres capaz de cantar y llevar ese contrapunto con el bajo al mismo tiempo» me sonríe pero nunca he obtenido una explicación convincente. Tal vez porque no la haya.

Es muy posible que la técnica (con el bajo y la voz o con las dos manos en el teclado) no sea una “técnica” propiamente dicha sino el resultado de “acostumbrarse” a seccionar el cerebro y poner a trabajar dos zonas independientes y simultáneas.

Alguien me dijo una vez que cuando estudiaba con el bajo y quería cantar al mismo tiempo un tema, una vez se sabía perfectamente la canción completa, la tocaba una y mil veces mientras mantenía una conversación con alguien, o pensaba en voz alta lo que iba a hacer esa tarde…

Aquello fue algo que entendí bastante bien porque me recordó a la práctica que se adquiere al aprender a conducir un coche y lo fácil que resulta todo cuando ya no es necesario “pensar” lo que hay que hacer con cada pie y con cada mano en cada momento.

En tiendo que esta reflexión que acabo de hacer pueda parecerle irrelevante o poco interesante a quienes no tengan práctica ni interés por ningún instrumento musical  o pueril a aquellos que cantar y tocar el bajo les resulte tan fácil como andar y mascar chicle al mismo tiempo.

En cualquier caso me apetecía escribir sobre ello y nunca está de mas hacer lo que a uno le apetece, sobre todo si lo que le apetece proviene de un recuerdo de la infancia.

 

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